Cómo adelgazar en 30 días

CÓMO ADELGAZAR EN 30 DÍAS HASTA 26 KG FÁCILMENTE SIN DIETAS Y SIN SALIR DE CASA
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¿Estáis cansadas de esos kilos de más? ¿No conseguís adelgazar? ¿Tal vez volvéis a ganar kilos justo después de perderlos? ¿Tenéis muchas ganas de volver a poneros vuestro vestido favorito, pero no conseguís «meteros» en él y comprar ropa bonita es un gran problema?

«Estoy muy agradecida a todas aquellas personas que me llamaban gorda y me trataban con condescendencia. Si no fuera por vosotros, seguiría siendo igual de gorda», dice María Zabala Serrano que logró adelgazar 26 kg. Probé muchas dietas diferentes en el camino hacia un cuerpo perfecto, pero lo más efectivo resultó ser un método muy simple. María nos ha contado en detalle acerca de este método que hace que los kilos de más no vuelvan nunca. Aquí está su fascinante historia…

Nunca he sido una chica delgada, pero los kilos de más no eran una razón especial para acomplejarme de ello. Después de conocer a mi futuro marido Pablo, empecé a comer incluso más que antes y entré en razón solamente cuando me puse realmente gorda.

Cuando conocí a Pablo, empecé a comer incluso más que antes y recobré el sentido solamente cuando me puse realmente gorda

Pablo y yo llevamos más de 7 años juntos y, durante este tiempo, hemos tenido dos hijos. Pero hasta hace poco, teníamos, como dicen ahora, un matrimonio a tiempo parcial. Pablo vivía en su apartamento, trabajaba mucho y venía a verme de vez en cuando. Luego, se iba de nuevo.

Desde el principio de nuestra relación, no dejé de esperar a que él me pidiera matrimonio. ¡Ese era mi sueño!

¿Cuándo me pedirá matrimonio? ¡Ese era mi sueño!

Tras haberme quedado embarazada por primera vez, pensé que nos casaríamos seguro, pero estaba muy equivocada. Pablo seguía haciéndome visitas, mientras que yo no dejaba de esperarle…

Cuando nació nuestro hijo mayor, Pablo y yo estábamos muy felices. Empezó a cuidarnos y a ayudarnos en todo. Sentía lo mucho que nos quería, pero con un amor especial.

Cuando nuestro hijo cumplió 2 añitos, decidimos irnos de vacaciones juntos por 2 semanas. Mar, sol y playa. ¡Echo de menos esas vacaciones!

Un buen hotel en Egipto con una playa solo para nosotros y todo incluido era la opción perfecta para nosotros.

 

Cuando estábamos en la playa, de repente me di cuenta de que Pablo no dejaba de mirar a una chica. No dije nada, sino que simplemente decidí seguir observándole. Al principio, pensé que se había enamorado a primera vista, pero un poco más tarde, cambió el objeto de su atención y comenzó a observar a otra chica y, luego, a otra, ¡y a otras muchas más!

¡Estaba súper enfadada! Parecía como si mi hijo y yo no existiéramos para él.

¡Resultó ser que le gustaban las chicas flacas!

Nunca quise parecer una tonta celosa, así que, tras haberme calmado un poco, comencé a analizar la situación y rápidamente me di cuenta de que todas esas chicas a las que él había estado observando durante varios días, tenían una cosa en común – ¡eran dos veces más delgadas que yo! Por fin había entrado en razón – ¡le gustaban las chicas flacas! ¿Tal vez por eso se comportaba así en nuestra relación?

NUEVO MÉTODO PARA ADELGAZAR EN 30 DÍAS

 

Pablo nunca me había dicho que no le gustaba mi figura. Nunca me había pedido que perdiera peso. Y tampoco me había pedido matrimonio, algo que estaba esperando impacientemente.

Esos pensamientos no me dejaban tranquila, así que me dio por comer para sentirme mejor. Me pasé comiendo allí 2 semanas, el triple de lo que como yo normalmente.

Al volver de vacaciones, me pesé y me quedé de piedra. Volví del soleado Egipto con un bonito bronceado y 9,5 kg de más. Casi me da una psicosis.

Empecé a buscar por todo Internet algún método para perder peso y, unas semanas después, ¡me di cuenta de que estaba embarazada por segunda vez! Las vacaciones habían sido fructíferas en el verdadero sentido de la palabra. Está claro que en ese estado no podía perder peso…

No dejaba de pensar en que no le gustaba a Pablo como mujer

No dejaba de pensar en que no le gustaba a Pablo como mujer. Incluso estaba dispuesta a hacerme un aborto. Estoy muy contenta de que Pablo me haya prohibido siquiera pensar en ello.

Así es cómo tuvimos un segundo hijo. Y todo volvió a ser como antes. Pablo nos rodeó de su amor, cuidado y atención, pero solo durante las horas que estaba con nosotros. En mi piso no había ni una sola cosa suya, excepto un cepillo de dientes. Para evitar pensar en todo eso, dediqué todo mi tiempo a los niños.

Después de dejar de dar el pecho, sentí que los pensamientos sobre adelgazar volvían a mí cada día. No conseguía olvidar esas vacaciones cuando veía cómo Pablo no podía quitarles los ojos de encima a esas chicas delgadas, mientras que en nuestra relación no cambiaba nada. En aquel entonces, pesaba esos odiosos 88 kg.

En aquel entonces, pesaba esos odiosos 88 kg. ¡Y por fin decidí adelgazar!

¡Y por fin decidí adelgazar! Lo probé todo: unas 10 dietas, todo tipo de entrenamientos, envolturas, saunas, masajes especiales, etc. Todo eso o bien no ayudaba nada, o bien ayudaba temporalmente. Tan pronto como se iban esos kilos de más, regresaban en un abrir y cerrar de ojos.

Un día, en el supermercado, en la sección de pastelería, me encontré con Laura, una chica que conocí en el hospital cuando di a luz a mi segundo hijo. Apenas la reconocí – era casi el doble que yo, pero cuando la vi, ¡¡¡estaba 3 veces más delgada que después del parto!!!

– ¡Increíble! – exclamé emocionada en lugar de saludar. – ¡Te miro y no me lo puedo creer! Laura, ¿eres realmente tú?

– He adelgazado un poco, ¿verdad? – preguntó ella sonriendo, comprando pasteles.

– ¡¿Y encima comes dulces?! ¿Cómo lo haces? ¿¿¿Cómo??? He probado hacer deporte, ponerme a dieta y todo tipo de saunas. ¡No sabes todas las cosas inútiles que he probado! Como mucho pierdo 3 kg por semana, ¡pero luego gano 7 así porque sí! – dije yo casi gritando. Recuerdo ese momento porque la gente comenzó a girar la cabeza hacia mí.

– María, ¿de qué dietas y saunas estás hablando? En fin, sé lo que tienes que hacer. Vamos a mi casa para tomarnos un café mientras mi marido está en el trabajo y mi hijo en la guardería. Yo – con los pasteles, y tú – también, – exclamó Laura con los ojos entrecerrados, – y ya te contaré y te mostraré todo, e incluso te daré que lo pruebes.

– María, ¿de qué dietas y saunas estás hablando?

Estaba increíblemente intrigada y acepté inmediatamente. Es más, Pablo se iba de viaje de negocios para 2 semanas al día siguiente, así que dedicó todo el día anterior a los niños. Y yo podía relajarme un poco.

Laura perdió 33 kg en 3 meses y medio después de terminar de dar el pecho. No estaba a dieta, no se moría de hambre y no iba al gimnasio. Llevaba un estilo de vida normal y comía todo lo que quería.

Su cuerpo se volvió tan delgado como el de una adolescente. Por muy extraño que parezca, una pérdida de peso tan repentina no dejó ni una sola estría en su piel. En aquel entonces, pensé que mi Pablo se la comería con sus ojos.

Experimenté una emoción súper intensa después de descubrir lo fácil que ella había perdido peso. Es más,cualquiera puede adelgazar de forma simple y segura. ¡Su receta para bajar de peso me dejó con la boca abierta!

Recordaba muy bien por lo que tuve que pasar tratando de perder peso. ¡Era un infierno! Recordaba la depresión que tenía después de ponerme a dieta, cómo discutíamos con Pablo constantemente, recordaba cómo quería mandarlo todo a la mierda y comenzaba a comer sin parar. Y me odiaba por eso.

Incluso me sentía un poco mal por el hecho de que había pasado por todo eso y porque todo había sido en vano vano, ya que al fin y al cabo, tenía que haber empezado a adelgazar de forma completamente diferente. Pero no me puse muy triste porque sabía qué hacer exactamente.

 

 

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