Cómo integrar elementos en la decoración: puertas enrasadas a la pared

A la hora de decorar una vivienda, nos preocupamos de añadirle elementos, muebles, complementos etc., pero, ¿Por qué no integrar los elementos disponibles y hacerlos parte de la decoración? Es el caso de las puertas enrasadas a la pared, una solución que añade una sensación de espacio extra a tu vivienda además de integrar la entrada a la estancia con su entorno a la perfección.

Un elemento más de la decoración

Las paredes forman parte de los elementos disponibles de la casa que más nos preocupamos por decorar. Las pintamos, empapelamos, le añadimos cuadros… Las adecuamos totalmente a nuestro gusto y al entorno en el que se engloban, ¿Por qué no darle el mismo tratamiento decorativo a las puertas de cada estancia? Es más, ¿Por qué no integrar la puerta directamente en la pared?

Para habitaciones en las que las paredes son parte importante de la decoración, en las que invertimos notables esfuerzos en que destaquen, no tenemos por qué obviar la puerta como parte ajena al conjunto. Podemos integrar perfectamente la puerta dentro del ambiente elegido usando el mismo revestimiento que el usado en la pared, manifestando únicamente su presencia la manilla.

Este hecho resulta más adecuado aun cuando usamos suelos a conjunto con los tabiques. Es el caso de parqués o mármoles, donde se suele jugar con gamas cromáticas a conjunto con la totalidad del espacio. En estos casos, donde se invierten notables esfuerzos en conseguir un ambiente cuidado y al detalle, debemos evitar los elementos rupturistas e integrarlos al completo.

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Una solución para dar sensación de espacio

Las puertas enrasadas son un elemento que juega con las posibilidades de la habitación. Para habitaciones minimalistas, donde predomina el blanco o con mucha luz natural que la puerta no sea un elemento visible da sensación de estancia abierta, de espaciosidad, “rompe las fronteras” que los elementos comunes imponen y que en caso de una puerta no se puede obviar pero sí minimizar.

Por otra parte, nos hemos centrado en las posibilidades de decorar las estancias de una vivienda, pero en lugares como oficinas, salas, despachos etc. Enrasar la puerta puede formar parte del lenguaje de la habitación.

“Las posibilidades decorativas van más allá de crear estancias estéticas: existe un lenguaje, un interés por hacer agradable el entorno”

En casos como centros médicos, donde hay cantidad de consultas dentro de un espacio común en el que se sitúan los pacientes a esperar su turno, una puerta enrasada da sensación de apertura, no aísla, no da la sensación de que cada consulta sea una celda sino que es una parte del espacio creado.

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Por otra parte en salas donde se aglutinan a grupos de personas, como gimnasios, centros de relajación etc. Desde dentro una puerta integrada a la pared da una perspectiva integradora: no se marca la salida, se trabaja conjuntamente y se envuelve en el espacio creado.

En los detalles está marcar la diferencia: algo tan sencillo como la elección de una buena puerta puede ser determinante para no sólo resultar una solución decorativa, sino para resultar útil y formar parte de la identidad de la estancia en la que se integra.

 

 

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