Un Carpintero

Tengo 46 años y soy carpintero de profesión, casado y con dos hijos de cinco y un año. Por suerte, o por desgracia, me quedé sin trabajo a finales de febrero, con lo cual pensé en hacerme autónomo, pero mi cita se anuló al entrar España en estado de alarma. También se anuló otra cita que tenía para poder cobrar mi indemnización correspondiente en la empresa que dejé, y no pude preparar los papeles para ello.

El 11 de marzo cerraron los colegios y guarderías en mi ciudad, Torrejón de Ardoz, foco principal de la pandemia, y me encerré con los niños en casa, ya que con los abuelos no era aconsejable por el riesgo que conllevaba para todos. De ahí que dijera anteriormente «suerte» por la pérdida del trabajo, ya que mi mujer no puede teletrabajar, salvo algunos días.

Tras dos semanas llamando al Sepe cada cinco minutos e intentando reclamar por correo, por fin consigo comunicarme y al menos solucionamos el tema del cobro de mi prestación por desempleo.

A día de hoy, tras 70 días de encierro, he tenido que rechazar varias ofertas de trabajo y proyectos como profesional autónomo. Con ello me cierro muchas puertas al futuro en mi entorno laboral. Aun así, tengo que dar gracias por estar cobrando el paro y poder comprar pañales, pero esto se acaba, señores.

Ponen fases y restricciones para todo, pero de educación infantil poco se ha dicho, a día de hoy nada. Y digo yo que igual que han hecho con la Sanidad al multiplicar plantilla buscando médicos jubilados y estudiantes de medicina para incorporarse a los hospitales y levantando hospitales de campaña y hoteles medicalizados donde fuese necesario, ¿no sería posible hacer lo mismo en colegios y guarderías?

Simplemente habilitando aulas escolares provisionales, en bibliotecas, polideportivos, centros culturales, incluso hoteles, o construyendo colegios de campaña de tal forma que los niños puedan mantener las distancias de seguridad requeridas y contratando más personal docente. Son medidas tan importantes como las que se tomaron para la Sanidad.

No solo hablamos de la educación de los niños. Hay muchos padres y madres que no pueden continuar así mucho más tiempo, gente que no puede teletrabajar y no puede contratar una persona para cuidar a sus hijos. Vemos que pasan los meses y se acerca septiembre y no se ve nada claro de cara al curso siguiente, en el cual por cierto habrá menos plazas por aula con la máxima preocupación por tener que dejar fuera de guarderías a muchos menores de tres años. Tenemos, yo al menos, que seguir rechazando esas ofertas de trabajo tan necesarias y buscando ayuda psicológica. Yo no puedo más.

No me despido sin aplaudir al personal docente y a esos abuelos que hacen de cuidadores tan bien, ahora veo más claro su paciencia y responsabilidad.

Carpintero a domicilio Madrid o Carpintero a medida Madrid

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